UNOS 800 MIL PINGÜINOS MAGALLÁNICOS EN PUNTA TOMBO

_DSC9260El mundo se vuelve blanco y negro en Punta Tombo al comenzar la primavera, cuando llegan cientos de miles de pingüinos magallánicos a esa rocosa lengua de tierra que baja de la estepa patagónica y penetra en el Atlántico desde la costa de Chubut. Allí las parejas se reencuentran cada año para reproducirse y cambiar plumaje hasta el verano.

Tombo-2022-3)Las figuras bicolores cubren las praderas hasta el horizonte a partir de agosto, cuando comienzan a llegar los machos, que acondicionan la cueva que ocuparon el año anterior para esperar a sus parejas, que tras unos siete meses de separación arriban en septiembre para aparearse. Luego entre ambos empollan sus dos huevos anuales y cuidan y adiestran a los pichones para que puedan hacerse a la mar en el verano._DSC9307

Según estudiosos de esta especie, se forman unas 300 mil parejas. Para el verano, se suman más de 200 mil ejemplares juveniles, algunos de los cuales quizás formen pareja pero la mayoría sólo permanece en esta reserva natural provincial para el cambio de plumaje.

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Tombo-2022-4)Ésta es la colonia continental más grande del mundo de pingüinos de Magallanes y está en aumento desde que Punta Tombo fue declarada Reserva -en 1979-,y las autoridades provinciales aseguran que está próxima a contar con un millón de ejemplares. Los magallánicos viven en aguas templadas y se caracterizan por su tamaño medio y el doble collar que separa el plumaje blanco del pecho y el vientre del negro del lomo, la cabeza y las alas.

 IMPUNIDAD PARA LOS PINGÜINOS

 La normas en la reserva las establecen los humanos, pero están destinadas a cuidar a esas aves, que son las dueñas del lugar y absoluta mayoría aún en los días de mayor concurrencia de turistas. “Las reglas son claras: acá mandan los pingüinos, porque es su territorio y queremos que cada vez vengan más”, explicó un guardafauna a CSM, y comentó que los visitantes tienen la posibilidad de verlos y hasta tener a los pingüinos entre sus pies, pero está prohibido tocarlos o molestarlos._DSC9279

El visitante tiene instrucción de no interferir en la vida de los pingüinos, aún cuando éstos invadan la franja peatonal (que en realidad es el pequeño espacio de invasión humana permitido en la colonia). En esos caso, la instrucción de los guardafaunas es no acosarlos con fotografías, evitar asustarlos o enojarlos y, si atacan a picotazos, hay que alejarse lentamente y siempre cederles el paso al cruzarse con ellos.

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El camino bordeado de piedras que marca el sendero del que no debe salir la gente en su recorrido estaba matizado de charcos y sectores barrosos en la apertura de temporada de este año, luego de un temporal de varios días en toda la costa de Chubut y del que en la jornada inaugural persistían esporádicas lloviznas y un cielo encapotado de nubes bajas. Sin embargo, los guías comentaban a la prensa que asistió a la inauguración que esas condiciones climáticas eran favorables para el avistaje cercano de los pingüinos, ya que la mayoría permanecía en tierra.

 MUNDO BICOLOR

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Efectivamente, los pingüinos cubrían todas las praderas con sus trajes blanco y negro que de lejos les da un aspecto antropomorfo cuando están parados. Algunos dormían la siesta en la puerta de sus cuevas, solos o ya en pareja, y otros limpiaban y llevaban ramas nuevas al hogar en espera de la hembra, en tanto unos pocos cavaban apurados una nueva cueva tras haber encontrado destruida la anterior.

 

_DSC9337Algunos parecían escarbar con el pico entre las diminutas plumas semejantes a escamas de su pareja, pero en realidad lo que hacían era cubrirla de la natural crema impermeabilizante que extraen de sus glándulas uropígeas, también llamadas “glándulas de acicalamiento”. Esa cobertura que se aplican a sí mismos o uno al otro, además de darles un elegante brillo al plumaje los protege para que puedan estar horas y días en las aguas saladas y frías del mar austral.

Pero no todo es paz en la colonia. Mientras se pueden ver parejas en proceso de cópula,  también suceden peleas entre los machos, en general por territorio y a veces por las hembras, y entonces sus fuertes picos terminados en forma de gancho causan heridas y se puede ver pingüinos con la cabeza ensangrentada o tuertos, ya que en la lucha muchos apuntan a los ojos._DSC9322

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La famosa foto de dos pingüinos con el pecho pegado y tocándose con los picos puede parecer la de una romántica pareja que se encuentra después de siete meses en el mar, pero también puede ser la de dos machos pechándose y tirando los primeros picotazos al comenzar una disputa.

El sonido que predomina sobre el fondo del rumor marino es el canto de los pinguinos, para el que estiran sus cuellos hacia el cielo y mantienen abierto el pico, por el que sale un fuerte y entrecortado ronquido gutural, similar a un rebuzno._DSC9273

Además del camino de pedregullos parcialmente inundado en esa ocasión, hay largos trechos con pasarelas de madera elevadas, bordeadas con barandas o alambrados. La más nueva fue inaugurada en la misma jornada de apertura y permite al público nuevamente acceder al promontorio Rocas Rojas, un mirador natural desde el que se tiene una vista panorámica de la colonia.

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EL PAISAJE

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Siempre que llovió paró”, dice el dicho, y también fue válido para Punta Tombo, por lo que días después además de los trajes monocromos de los magallánicos, otros tonos vivos renacieron en la reserva, y los pingüinos volvieron masivamente al agua. Desde el mirador, con el ruido de la rompiente una decena de metros abajo, se los veía nadar en El Piletón y también cubrir las arenas amarillas hasta el horizonte de esas soledades patagónicas.Tombo-2022-2)

Era un constante entrar y salir para juguetear entre la espuma de la rompiente, donde el mar verde esmeralda se vuelve blanco bajo el brillante sol del mediodía que dominaba el cielo azul profundo, por el que pasaban rápidas nubes arrastradas por el fuerte viento patagónico. El rojo promontorio completaba la colorida postal.

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Entre la vegetación achaparrada de la estepa cubierta de pingüinos, a veces sobresalen las peludas y estilizadas figuras de variados tonos marrones de los guanacos, que también habitan en manadas en la reserva. Además conviven con aves como gaviotas cocineras y australes, gaviotines, skúas y cormoranes, y otros mamíferos como maras, zorros y peludos, aunque algunas de estas especies son predadoras de sus huevos o de las crías.

_DSC9129Esta pingüinera de 210 héctáreas se encuentra a unos 100 kilómetros de la ciudad de Trelew y su vecina Rawson, la capital provincial. Para llegar, desde cualquiera de estas urbes se debe tomar la Ruta Nacional 3 hacia el sur hasta el cruce con la provincial 75, y luego ésta hacia el este hasta llegar al mar.- (CSM)

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Por Gustavo Espeche ©rtiz

(Derechos Reservados)