EN KAYAK POR LOS LAGOS DE VILLA LA ANGOSTURA

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El canotaje brinda amplias y accesibles opciones para el turismo náutico en Villa La Angostura, ya que lo puede practicar gente de toda edad y condición física, y tanto los lagos que rodean esta ciudad del suroeste de Neuquén como varios de sus ríos son aptos para navegar en kayak.  En esas pequeñas embarcaciones a remo pueden disfrutar del paisaje y hacer avistaje de fauna tanto quienes descargan adrenalina en los rápidos como los que gozan de la paz que da el bote sobre el agua planchada de un lago.

ImageExisten pocas situaciones más distendidas que un paseo en canoa en un lago andino patagónico, especialmente si está planchado, cuando los remos no son necesarios y embarcación y tripulante se deslizan por capricho de alguna suave brisa o imperceptibles corrientes y se convierten en parte del paisaje. Entonces las aves los ignoran y permanecen al alcance de cualquier cámara y aún los peces pasan a escasos centímetros, claramente visibles en las aguas transparentes.

A pocos minutos del centro de la Villa se encuentran los lagos Nahuel Huapi, Correntoso, Espejo y Espejo Chico, con sus islas, playas, brazos y bahías, y el río Limay que desciende desde el Nahuel Huapi hasta las represas neuquinas, a lo largo de unos cien kilómetros con circuitos para expertos y para recién iniciados.

ImageLos fanáticos lo practican todo el año en cualquier condición climática, aunque los expertos señalan que en invierno y primavera hay más agua y buenas corrientes, pero en la estación fría la temperatura resulta demasiado baja para algunos turistas. En verano, el problema es que al ser estación seca en las montañas -no en la ciudad, que tiene un microclima húmedo- puede faltar agua, por lo que la mejor época para la actividad es la primavera avanzada.

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En los ríos de rápidos, conviene el kayak, en el que el centro de gravedad -fijado por el cuerpo- está más bajo y da mayor equilibrio, ya que uno no se sube sino que se mete en el cockpit o bañera. La embarcación abriga de la cintura para abajo al tripulante, que se ajusta al borde del casco con una “pollerita” que impide el ingreso de agua.

 

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Estos paseos tienen duración variable, aunque los principiantes hacen sus primeras armas en tramos cortos, en los que la velocidad del agua hace que terminen pronto, sin llevarlos al límite del agotamiento, mientras los experimentados organizan bajadas extensas, a veces de más de una jornada. El desafío del kayak está en la lucha por mantenerse a flote en las duras condiciones de esos cursos de agua de montaña sembrados de rocas, remansos y rápidos.

Las canoas -o “kayak sit on top”- son abiertas y si bien con ellas se puede también pelear contra un lago picado por el viento, son ideales para deslizarse suave y lentamente por los espejos de agua o los ríos calmos durante largos ratos sin gran esfuerzo, apenas dando un leve impulso o direccionando con las paletas, cuando no tienen timón a pedal.

En ambos casos está también el placer de sentirse dentro del agua, ya que medio cuerpo va debajo de la línea de flotación o al ras, y especialmente el kayak no se siente como un vehículo sino como una vestimenta o hasta casi parte del cuerpo.

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UN PASEO

Estas sensaciones fueron comprobadas por CSM durante una de las típicas excursiones lacustres que parte de Bahía Kraft, con desembarco en la isla de La Guardia Mayor y retorno a La Angostura por Bahía Manzano.

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La travesía estuvo a cargo de Peter Hyland, un reconocido guía náutico y de otras excursiones de la Villa, titular de la firma Antú, quien tras las breves instrucciones básicas sobre el manejo del kayak, encabezó la remada por la tranquila bahía Kraft.

El agua transparente viraba del celeste al verde por los reflejos del cielo y el bosque, con vetas amarillas del sol, dejaba ver el fondo de piedras en las zonas playas y se tornaba azul oscuro al aumentar la profundidad. Aunque el sol pega fuerte en verano en la Patagonia, el agua está siempre fría en la superficie, por ser de deshielo, y se torna helada apenas un metro más abajo, pero dentro del kayak se combinan estos dos factores y el cuerpo encuentro una temperatura aceptable y cómoda.

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Desde la desembocadura del río Bonito, frente a Bahía Cumelén, se veían en toda su plenitud los cerros cubiertos de coihues y ñires, en tanto en el tupido sotobosque verde resaltaban las flores amarillas, violetas y rojas de retamas, lupinos y algunos notros.

Cauquenes, biguás, bandurrias y las infaltables gaviotas eran las aves más frecuentes que pasaban indiferentes al grupo de botes y hasta se posaban o nadaban en sus cercanías, en la medida que los excursionistas guardaran silencio y quietud.

Ya en la isla Guardia Mayor -frente a la Península Manzano-, donde hubo un rápido almuerzo de campaña, Hyland comentó que en enero y febrero los turistas practican snorkell frente a esa costa, lo que permite también observar la nutrida fauna subacuática, en especial buenos ejemplares de truchas marrones y arco iris,aunque a veces también saltan sobre la superficie, como lo hacen delfines y toninas. Mediante una zambullida con snorkell en Bahía Manzano se puede ver un pequeño bosque sumergido.

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Fue en uno de estos paseos en kayak en el que otro reconocido guía de excursiones lacustres y fluviales de la villa, Pablo Beheran, avistó junto a un grupo de turistas un huillín patagónico, un anfibio en peligro de extinción y muy tímido ante la presencia humana.

Beheran, dueño de la empresa Patagonia Infinita contó a CSM que el exclusivo avistaje de ese particular animal, ocurrido hace unos años, lo documentó con fotos ante autoridades ambientales.

PARA TODOS Y EN TODO MOMENTO

El canotaje, aseguró Beheran, “es una actividad 100 por ciento segura y la puede practicar gente de cualquier edad y condición física, acomodando la opción acorde a su estado” y aclaró que los menores de 12 años deben ir siempre acompañados de un adulto. Al respecto, mencionó que si bien la mayoría de quienes lo practican son jóvenes, él guió excursiones con personas adultas mayores, discapacitadas motrices, ciegos y autistas, que disfrutaron activamente con los remos o desde el cockpit del acompañante en las canoas dobles.

ImageBeheran ofrece paseos en kayak durante las cuatro estaciones y no es impedimento el frío, la nieve o que el lago esté cubierto de bruma o lluvia. El límite son las salidas nocturnas, pero sólo porque no están autorizadas, ya que en los plenilunios puede ser una experiencia única.

Consultado sobre los mejores lugares para iniciar un recorrido, consideró que “el punto de partida ideal puede ser cualquier lugar donde tengas acceso a la playa y puedas embarcar cómodo y tranquilo, y donde Parques (Nacionales) te permita hacerlo”.

Sobre los ríos de la zona, aclaró que no está permitido el canotaje en el Correntoso ni en el Ruca Malén, por lo que él básicamente lo hace en el Limay, desde su nacimiento en el lago Nahuel Huapi hasta Yanquín o Confluencia (en este caso es un paseo de un día entero).

ImageEn el caso del Limay, el descenso se extiende hasta la zona de los embalses, de los cuales el primero, Alicurá, está a unos 100 kilómetros al noreste del lago, por lo que es una de las excursiones más caras debido a la logística para pernoctación y alimentación, además del transporte vial que acompaña desde la ruta.

Otra opción de varios días que combina canotaje con camping son las travesías en las que se duerme en carpas en lugares autorizados de las costas e islas. “Hablo con los turistas para saber qué quieren, presento una ruta y Parques lo autoriza”, explicó Beheran, y agregó que “en esos casos armo un itinerario de hasta ocho noches en lugares donde estamos solos y va todo en el kayak, carpas, bolsas, comida”.

Un itinerario -siguió- puede ser saliendo de Angostura, durmiendo en Isla Victoria y llegando a Bariloche, recorriendo brazo Tristeza, brazo Blest y volviendo a Angostura”.

ImageOtras opciones son Lago Espejo, con una noche en cabaña, con salida de Bahía del Guardaparques, o el lago Correntoso, que como es chico normalmente se va por un día.

Para estas excursiones se usan kayaks dobles, que resultan más cómodos, especialmente para parejas, aunque quien desee uno individual y cargar solo con todo el esfuerzo de la travesía contará con su canoa propia.

Si bien el kayakismo en los lagos andino patagónicos fue iniciado en San Carlos de Bariloche, Villa La Angostura fue el primer destino turístico de la zona en ofrecer -a través de Hyland- las salidas en los “sit on top”, durante la década pasada.

Consultado sobre las diferencias que ofrecen al visitante aficionado al canotaje estos dos centros turísticos, Beheran con cierta carga de localismo contestó escuetamente que “La Angostura es bosque andino, Bariloche es estepa”.- (CSM)

Gustavo Espeche ©rtiz

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