Rafting en las aguas heladas del Corcovado (Chubut, Patagonia andina)

_DSC4017El río corre indómito y veloz desde el lago Vintter, en la cordillera argentina, baja por un verde  y frondoso valle, cruza a Chile y desemboca en el Océano Pacífico. Tiene tres nombres y uno de ellos se lo da el pueblo de Corcovado, en el sur de Chubut, donde una pronunciada pendiente cargada de saltos, remolinos, meandros, remansos y explosiones de espuma y agua transparente lo convierten en el sitio ideal para el rafting.

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_DSC4209Corcovado es una apacible villa de montaña, escondida entre cerros de cumbres nevadas cubiertos de bosques de añosos cipreses, ñires y maitenes, entre otros árboles nativos, con exóticos lupines que tiñen de violeta caminos y valles. La paz del lugar, que parece sólo alterada por el canto o el aleteo de los pájaros o por las ramas mecidas por el viento, se combina con la adrenalina de la lucha del hombre contra los elementos, en este caso las aguas embravecidas, remo en mano y desde un gomón.
Los otros dos nombres del río son el mapuche Carrenleufú, que es el mismo del valle en que está el pueblo, y Palena, como lo llaman en Chile, ya que el Vintter es un lago binacional que del lado trasandino lleva esa denominación. El río de los tres nombres comienza su descenso en ese lago, a unos 900 metros sobre el nivel del mar y recorre unos 240 kilómetros hasta el Pacífico.

ZONA DE RÁPIDOS

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_DSC3930Al pasar por Corcovado, el único pueblo ubicado sobre sus márgenes, el río ofrece rápidos para rafting de niveles 2, 3 y 4, por lo que cada año aumentan los visitantes de diversos países a ese confín de la Patagonia andina.

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_DSC3873Entre las escarpadas costas de rocas angulosas y tonalidades variadas -rojizas, grises, verdosas, azuladas- hay una playa de guijarros llamada Balneario del Puente de Hierro, desde donde parten las balsas inflables y kayaks que se dejan llevar, aunque no sin luchar contra la fuerza del agua, a lo largo de unos 15 kilómetros, en un recorrido que demanda cerca de dos horas.
La mayoría de las embarcaciones de colores vivos, generalmente rojas, naranjas o amarillas, se destacan sobre las superficie transparente que refleja el color del cielo. Las aguas viran al azul oscuro en las partes profundas, en las zonas playas dejan ver el fondo pedregoso y se ornamentan de penachos blanco níveo con la espuma en los rápidos.

_DSC3908El deshielo de primavera se intensifica en el verano y, además del lago Vintter que desborda en el Corcovado, también lo hacen varios afluentes de los cordones de Poncho Moro y de La Toba, como los ríos Hielo, Frío y Greda, además de numerosos arroyos de montaña e hilos de agua que aumentan su caudal y, consecuentemente, su fuerza.
La actividad es vertiginosa pero segura, ya que en cada balsa va un guía especializado en seguridad en el río, primeros auxilios, rescate en aguas de montaña y RCP (Respiración cardiopulmonar), y la acompaña un kayak de seguridad a cargo de un baqueano. Los pasajeros llevan los obligatorios trajes de neoprene, cascos, chalecos salvavidas y chaqueta secas.

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_DSC3942El uso del río para rafting comenzó hace diez años, por parte de gente de la zona, pero “desde hace cuatro la ofrecemos al turismo con todas las regulaciones que establece Prefectura Naval y entidades internacionales de esta actividad”, contó a Crónicas del Sur del Mundo (CSM) Omar Ceballos, titular de Corcovado Rafting y pionero en estas excursiones en el pueblo.

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_DSC4068Hasta hace unos años, estas normas regían sólo para los prestadores turísticos, pero no para los particulares que poseyeran una embarcación, quienes podían practicar rafting por su cuenta. Desde el verano de 2013, por una ordenanza oficial, “todo el que practique rafting, aunque sea particular, tiene que tener la balsa o el bote matriculado por Prefectura y debe contar con un guía autorizado”, aclaró Ceballos.

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EL PASEO

_DSC4015A poco de partir de Puente de Hierro, la balsa comienza a sacudirse y ladearse, lo que genera algarabía entre los pasajeros, que reman hacia atrás o adelante, según las órdenes del guía timonel, y así avanzan entre paredes de piedra con altos árboles, sauces que se inclinan hacia el agua y matorrales floridos de retamas amarillas y lupinos.

El primer rápido es el de La Corredera, donde los de menos experiencia guardan un tenso silencio al ser envueltos por su bramido y otros gritan de placer o para tranquilizarse cuando el agua inunda la balsa y les enfría los pies unos segundos pese al neoprene que cubre el cuerpo, para luego escurrirse por el piso.
_DSC4168Después se llega al rápido del Puente Caído, que los pasajeros lo afrontan con más tranquilidad, ya que es similar al anterior; pero pronto se está ante el más difícil, el Superman, llamado así porque “siempre alguien vuela del bote -como el superhéroe-, pero no hay peligro”, comentó Ceballos.
Nadie cayó de la balsa en que iba CSM, pero desde el bote vecino una persona salió despedida y cayó al río. Aunque debido al susto no se ajustó a la actitud recomendada previamente por los guías -especialmente no perder la calma- fue fácilmente rescatada y pronto siguió remando sonriente río abajo.

_DSC4045Todo el trayecto es a pura adrenalina y desde el bote que salta, gira, rebota contra grandes piedras y se hunde parcialmente para volver a salir a flote, se ven pasar con rapidez las costas, árboles, laderas y rocas que sobresalen del lecho, con algunos grandes pájaros que reposan indiferentes al vertigo de los humanos del gomón y, si éstos hacen mucho barullo, levantan vuelo y se alejan unos metros.

El Corcovado tiene unos tramos profundos donde no hay saltos ni sobresaltos, en los que el bote se desliza suavemente y permite ver aves posadas sobre las piedras y ramas, como patos biguá, bandurrias y martín pescador. Desde la borda se pueden ver algunas truchas o salmones que nadan cerca de la superficie, ya que el río es también ideal para la pesca.
En algunos puntos, el cauce se estrecha y queda encajonado en una alta quebrada con paredes perpendiculares al agua, que son los pozones de La Estaca, Bajo Medina y La Suerte, éste en referencia a que allí se pescan grandes salmones del Pacífico.
DSC_0169El cuarto rápido es La Costeleta, donde la balsa hace honor al nombre y se pone de costado como si fuera a volcar. Luego se entra en El Rulo, que es de bajo riesgo, donde los turistas tienen la posibilidad de tirarse al agua y cruzarlo flotando para ser levantados más adelante, algo que muchos aceptan con entusiasmo luego de haber superado los más difíciles.

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DSC_0163Si el día está despejado el sol patagónico pega fuerte sobre la piel, por lo que se recomienda utilizar siempre la chaqueta seca. Ésta acumula calor y generalmente la primera sensación del chapuzón es el shock helado del agua; pero pronto el cuerpo se relaja y es posible disfrutar de una placentera flotada unas decenas de metros, hasta volver a subir al bote.

El paseo termina en la playa de Puente de Cemento, desde donde los visitantes son retornados al pueblo en un vehículo, para disfrutar de un almuerzo en la sede de Rafting Corcovado, en caso de contratar el servicio completo.

_DSC4304Éste es uno de los pocos ríos que nace en Argentina y desemboca en el mar chileno (en este caso tras recorrer 240 kilómetros), por estar en una región donde la frontera no fue definida por el sistema de la divisoria de aguas, sino por un plebiscito en 1902.

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PESCA

La geo_DSC4271grafía, flora y fauna de Corcovado son ideales para otras múltiples actividades, como trekking, rappel, avistajes y cabalgatas, aunque en el río se destaca la pesca. Este curso de agua tiene variadas posibilidades de pesca, con truchas marrones de gran porte y salmones del Pacífico que no pesan menos de 8 kilogramos.

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_DSC4289Ceballos y su gente también arman salidas de pesca, aunque a diferencia del rafting hay que organizarlas con anticipación, ya que los guías proveen el equipo a los pescadores. La pesca puede ser tanto en ríos como en los numerosos lagos de la región, en este caso con botes semirrígidos.

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_DSC3816Para hospedarse, Corcovado cuenta con un pequeño hotel y unos pocos establecimientos rurales y cabañas, por lo que muchos turistas que realizan excursiones de una jornada se alojan en Trevelin, que es la urbe más cercana, a unos 70 kilómetros, o Esquel a 100. El camino desde cualquiera de estas ciudades es mayormente de tierra o ripio en buen estado cuando no llueve, y por vistosos y floridos valles con fondos de altas montañas nevadas.

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Gustavo Espeche ©rtiz

(Derechos reservados)

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