Cuesta de Miranda: 400 curvas en 12 kilómetros de montaña

Rioja10592Conducir por una ruta que sube unos 1.500 metros en poco menos de 12 kilómetros y en la que se debe lidiar con unas 400 curvas, algunas muy cerradas, en buena parte sobre ripio, puede asustar a cualquier conductor; pero en el caso de la Cuesta de Miranda, la recompensa es encontrarse con paisajes asombrosos, entre ellos el propio camino, que corre por una cornisa con altas laderas rojas de un lado y, del otro, un profundo valle poblado de cactus y un río al final del precipicio, más el fondo de las montañas azuladas de la precordillera de los Andes a la distancia.

79FPara disfrutar de ese tramo de la mítica Ruta Nacional 40 en su paso por La Rioja es necesario no sufrir de vértigo ni tener apuro y, en el caso del chofer, resignarse a contemplar el paisaje sólo desde los miradores habilitados, ya que el resto del trayecto reclama todos los sentidos puestos en el manejo del vehículo. Algunos turistas confesaron a CSM que, debido a la conjunción de precipicios, curvas, contracurvas, piedras sueltas y polvaredas rojizas en los tramos de ripio, aun viajando en condición de acompañantes o pasajeros no pudieron disfrutar del paisaje hasta que el vehículo estuvo detenido y descendieron en algún mirador.

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ROJO DOMINANTE

DSC_9096La Cuesta de Miranda es un estrecho camino de cornisa, en un entorno de formaciones rocosas y relieves que el óxido de hierro tiñó de rojo; con el paso de los vehículos –especialmente los de lugareños, que van a mayor velocidad que los turistas- el “talco” de ese color se eleva del suelo y, con la más mínima brisa, se expande y adhiere a vehículos, ropas y personas. También la baja vegetación de desierto y los cardones cercanos a la ruta toman esa tonalidad.

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Rioja10576El rojo domina, pero no todo es de ese color gracias al río Miranda -a veces lejano pero siempre visible desde la ruta-, que aporta celeste, al reflejar el cielo, y vetas blancas, al romper en espuma contra las piedras, además de humedecer una amplia franja del valle de Famatina donde brota el verde en diversos tonos. Este verano era un verde más fresco y húmedo aún, luego de las persistentes lluvias del año pasado, algo inusual en la región.

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Rioja10492La Cuesta comienza a 35 kilómetros de Chilecito -la segunda ciudad en importancia de La Rioja (*) y la más cercana a este trayecto- en el kilómetro 3.838 de la Ruta 40, donde hay un puente de cemento sobre el río que murmura con sus rápidos en el fondo de una rojiza garganta, unos 35 metros más abajo. Tras cruzar por debajo de la ruta, el curso de agua entra en el valle y serpentea plateado por un terreno más llano y en bajada, y pronto corre paralelo al camino que inicia su ascenso.

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Rioja10546El Miranda, alimentado por deshielos, es uno de los pocos ríos de la región por los que corre agua todo el año. En su cruce con la ruta, del lado del valle se estableció un balneario y sitio de picnic que es utilizado especialmente por los chileciteños, en tanto los paredones que lo encajonan del otro lado son una atracción para escaladores y aficionados al rappel.

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EL PASEO

Rioja10565Hasta llegar al puente desde el norte, la Ruta 40 mantiene una relativa horizontalidad y sus curvas son amplias y con buena visión en la llanura, pero unos kilómetros después del río termina el asfalto y comienza el ripio, que pese a ser sólido requiere menor velocidad y mayor atención en el manejo. Aunque se circule dentro de los límites que indican los carteles y la prudencia (entre 20 y 40 kilómetros por hora), el trayecto parece más vertiginoso por la cercanía de los paredones, las pircas que obran de guardrail, los precipicios y el zigzagueante camino.

DSC_2313En la subida, a la derecha –noreste- está el profundo y ancho valle surcado por el río, con su variada flora en contraste con el rojo del suelo y, sobre el horizonte, las montañas azuladas, verdosas y hasta ocres -según la luz del día-, del cordón del Famatina. A la izquierda, el paredón pegado a la ruta oculta la otra cara del valle, con el Cordón del Velazco que lo bordea por el sureste, y sólo se pueden ver en lo alto los cactus que asoman como vigías que observan al visitante a sus pies.

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DSC_9095En algunas curvas se ve la Cuesta desde “afuera”, con cientos de cardones enhiestos en la empinada y abrupta ladera, como una infantería en ascenso para el asalto a las pircas que hacen de defensa o contención del camino en los bordes más riesgosos. En las curvas más cerradas, como herraduras, se debe prestar atención a los bocinazos o a las polvaredas que indican que viene un vehículo de frente; también es conveniente observar a la distancia para ver en las sinuosidades venideras los coches que se acercan y calcular el momento del cruce.

Rioja10603Las curvas y contracurvas, subidas y bajadas -aunque siempre hacia arriba- se suceden con rapidez y quien conduce no puede disfrutar de las variantes del paisaje hasta llegar a los miradores que exponen el valle en toda su extensión, donde la paz y el silencio de la montaña llaman a relajarse y calmar la sed con unos mates o recostarse y cabecear un sueño entre las rocas.

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Hay quienes se hospedan en Chilecito o aún en Villa Unión –un poco más distante y al sur de la Cuesta- que recorren el camino en bicicletas o a pie, y con frecuencia se encuentra turistas sentados en una roca o a la vera del camino –en especial avanzada la tarde- quietos como estatuas, relajados y simplemente disfrutando del paisaje durante largos ratos.

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Rioja10626Desde el último y más alto mirador, en Bordo Atravesado, a 2.020 metros sobre el nivel del mar, se puede ver hacia atrás, como en un mapa, un panorama del camino de hormigas calado en las laderas en la década de 1920; hacia el oeste, parte de la precordillera, y hacia el sur, las Sierras de los Tarjados, donde está el Parque Nacional Talampaya, uno de los atractivos más fuertes de La Rioja.

La cuesta fue hecha sobre un sendero de animales y arrieros que, mucho antes, fue una ruta de los nativos sudamericanos y conformó parte del antiguo Camino del Inca que, desde Cuzco -Perú- iba hacia Mendoza y Chile.

DSC_2345Poco antes de llegar a Bordo Atravesado -límite de los departamentos Chilecito y Villa Unión- donde termina la Cuesta y comienza un descenso más suave que puede llevar a San Juan o al Talampaya, hay un sendero que surge hacia la izquierda y permite hacer un paseo por ese camino precolombino de los indígenas.

La vegetación no es un gran atractivo del trayecto, salvo por la gran cantidad de cardones, aunque junto a la ruta se encuentran otras cactáceas menores, además de algunas retamas y jarillas, en tanto en el valle y cerca del río se pueden ver árboles típicos, como chañares y algarrobos, y algunos exóticos álamos.

Rioja10519La fauna es variada, pero las especies salvajes no se acercan a la ruta, por lo que es imposible observar alguna a simple vista. Para el avistaje de fauna, lo mejor es buscar en el cielo, donde quizás se pueda ver algún cóndor, ya que la Cuesta de Miranda fue elegida por la Fundación Vida Silvestre para la suelta de estos animales rehabilitados o nacidos en cautiverio.

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DAKAR 2015

Este año, el Rally Dakar pasó por primera vez por la Cuesta de Miranda, ya que contó con un vivac en Chilecito –segunda ciudad de la provincia, después de la capital-, por lo que sus características y atractivos fueron transmitidos a todo el mundo por TV. Por ser parte de una ruta nacional y porque varios sectores están en obras de asfaltado, el trayecto no fue competitivo sino sólo de “enlace”, lo que evitó altas velocidades y eventuales daños al ambiente o al paisaje.

DSC_2335Una información errónea durante la competencia indicó que el motociclista polaco Michal Hernik, que por primera vez corría el Dakar, fue hallado muerto en la Cuesta de Miranda, y el dato fue reproducido por muchos medios que luego no aclararon que el hecho ocurrió a unos 100 kilómetros al sudoeste de ese lugar. Hasta se publicó que el deceso había ocurrido en “la localidad de Cuesta de Miranda”, un lugar que no existe, quizás en una también errónea referencia al pueblo Miranda, vecino a la Cuesta.

“El cuerpo fue encontrado en la zona de la Quebrada del Yeso, entre Vinchina y Villa Castelli, por donde pasó el Dakar antes de venir hacia Chilecito por la Cuesta de Miranda”, precisó a CSM el guía de turismo aventura y conocedor de los recovecos riojanos Marcos Moreno, quien gerencia la empresa de viajes Salir del Cráter y con frecuencia recorre esos caminos con contingentes turísticos. (CSM)

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Gustavo Espeche ©rtiz

(Derechos reservados)

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(*) Ver en este mismo sitio “Chilecito: Una ciudad de 300 años con espíritu pueblerino”:  https://cronicasdesdelsur.wordpress.com/2015/02/24/chilecito-ciudad/