Las cascadas de Nant y Fall en la Comarca Andina

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El invierno tardío mantiene aún en octubre el rojo de las rosas mosquetas que tiñe los campos y bosques del valle 16 de Octubre y alrededores de Trevelin, en la Comarca Andina de Chubut, en contraste con los pastos todavía amarillentos y el azul de su diáfano cielo. Es una época ideal para recorrer los anchos caminos de tierra que atraviesan los campos, con su fondo de montañas azules todavía coronadas de nieve, y visitar a La Petisa, La Larga y Las Mellizas; no se trata de vecinas de la zona sino de las cuatro cascadas más famosas del arroyo Nant y Fall, en la reserva natural que lleva su nombre.

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El arroyo, con sus rápidas aguas transparentes y numerosas cascadas, corre allí por un frondoso bosque -a veces con más ruido que visibilidad- que en un área de unas 50 hectáreas conforma la Reserva Natural Cascadas de Nant y Fall, creada en 1994, 17 kilómetros al oeste de de Trevelin. El mayor atractivo de esta área protegida se da en un tramo del arroyo de unos 500 metros en los que expone su cuatro saltos más importantes.

El caudal baja a diferentes velocidades por una zona de bosque cerrado, en la que sobresalen los altos cipreses y coihues; algunas especies de menor tamaño, como lauras y maitenes, y un tupido y enmarañado sotobosque con gran variedad de arbustos, enredaderas y yuyos. _DSC7011Entre ellos se pueden mencionar especies nativas como romerillo, lirio del campo, maqui, calandrilla, chacay, clavel del campo, pichi, quinchamli, arvejilla, mutisia, uña de gato, vinagrillo, abrojos y radales.

La reserva cuenta con un recorrido pedestre autoguiado de unos mil metros y dificultad media-baja, que con suaves sinuosidades cruza el bosque, y en el que hay mucho para observar y disfrutar. El eje de este paseo, que puede demandar a lo sumo dos horas, son las cascadas mencionadas: “La Petisa”, casi tan ancha como alta; “Las Mellizas”, compuesta por dos saltos escalonados, y “La Larga”, de 67 metros de altura, también conocida como el “Salto Grande”.

_DSC4620En la zona más alta, con el cielo despejado se puede apreciar el cerro Trono de las Nubes, frente de la reserva aunque distante, y buena parte del valle 16 de Octubre. El nombre oficial es Valle Hermoso, pero la gente lo llama así por la fecha en que se oficializó el establecimiento de las colonias de galeses en 1888. También el nombre del arroyo es de ese origen, y significa “Arroyo de las Cascadas”.

Esta reserva es de fácil acceso desde el casco urbano de Trevelin, _DSC4661con sólo recorrer tres kilómetros hacia el sur por la ruta nacional 259 y luego desviar a la izquierda, otros 14, por un camino de ripio.

Las cascadas, formadas por el arroyo que es desagüe del lago Rosario y que desemboca en el río Futaleufú, se encuentran a sólo 540 metros sobre el nivel del mar, pero toda esa altura pareciera estar en los últimos kilómetros, ya que el camino es en constante subida en ese tramo.

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CIRCUITO AUTOGUIADO

_DSC4709A poco de ingresar a la reserva se llega a un estacionamiento,  desde el que hay que cruzar a pie un puente sobre el cauce del arroyo y a la derecha se divisa la casilla de guardafauna, que de lejos estaba semioculta por la vegetación. Si se toma a la izquierda se llega a un pequeño balneario donde el curso de agua es normalmente  muy playo y se ven las piedras del fondo, sobre las que se puede caminar.

La zona del balneario cuenta con espacio para picnics y fogones y allí también el arroyo está bordeado de árboles y plantas bajas.

Martín pescador

Martín pescador

Ese espacio abierto, si uno no altera la calma del lugar, puede ser un punto ideal para avistaje de aves que van a abrevar del arroyo, como torcazas, zorzales patagónicos y martín pescadores, que en este caso también sobrevuelan el arroyo en busca de comida.

En el puesto de guardafauna comienza el sendero autoguiado, que siempre se recorre en compañía del canto de los pájaros, el esporádico silbido del viento entre las hojas y siempre del rumor de las cascadas y del arroyo que corre veloz entre rocas, troncos caídos y otros obstáculos naturales.

LA PETISA

_DSC4614El camino pasa primero junto a la cascada La Petisa, lateralmente, por lo que sólo se la ve entre el follaje. Luego, tras una curva se llega a un mirador que permite observar de frente este salto,  que en honor a su nombre es el más bajo del complejo. Allí se puede observan que también en las márgenes del arroyo y junto a las cascadas crecen enredaderas, musgos, líquenes y helechos debido a la constante humedad del lugar.

Desde la base de este salto, el arroyo inicia un descenso abrupto y hace una cerrada curva casi en herradura en la que las copas de los árboles están por debajo del camino.

Reserva Nant&Fall155Allí, el visitante se encuentra con una de las mejores vistas del entorno del arroyo, especialmente en las tardes, cuando los tonos del sol en declive entre las ramas se combinan con el verde y una variada gama de amarillos y naranjas.

Luego el sendero se despega del borde del arroyo y atraviesa un laberíntico matorral de arbustos y plantas de baja altura, en especial de rosas mosquetas que conforman un tupido paredón rojo cual laberinto en sus bordes, con sus pequeños e incontables frutos, imposible de atravesar debido a las filosas espinas en la maraña de ramas.

LAS MELLIZAS

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_DSC4653El segundo mirador es el de las Las Mellizas, cascadas que están una tras otra en escalera, en una zona donde la quebrada comienza a abrirse y, ya sin la galería de árboles que lo encierra en la primera parte ni el sotobosque posterior, su interior está más iluminado.

De regreso al sendero, entre altos árboles hay un espacio semicircular con unos bancos de madera, llamado Plaza del Silencio, ideal para descansar, hidratarse y, precisamente en silencio, disfrutar de los sonidos de la naturaleza. La Plaza del Silencio está bordeada por cuadros con muestras de buena cantidad de las numerosas especies vegetales de la Reserva, la mayoría nativas y unas pocas exóticas.

Reserva Nant&Fall205Desde allí, el sendero corre en un espacio a cielo abierto, sin árboles en galería y sólo demarcado por las rosas mosqueta, lo que permite ver en lo alto los rapaces que reinan en el cielo: jotes, águilas y gavilanes, que planean con ojo avisor en busca de una presa o quizás simplemente porque su naturaleza es volar. La fauna del lugar incluye mamíferos como gatos monteses y  jabalíes, aunque es virtualmente imposible cruzarse con alguno en la zona de turismo.

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LA LARGA

Reserva Nant&Fall198La última cascada es La Larga, que cae en un sector donde la quebrada se abre y se vuelve un amplio cañón que dejar ver sus paredes descubierta de vegetación, de un fuerte amarillo ocre de terrosos estratos sedimentarios. Algunos chorros de agua de diminutos arroyuelos filtran en diversos puntos y se deshacen en el aire del precipicio frente al mirador, bajo el bosque que a la distancia forma una verde plataforma sobre el barranco.

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_DSC4674El velo de 67 metros de altura fluye con fuerza, se despega de las paredes y cae vertiginoso en un profundo ojo de agua, desde el que continua su curso para desembocar en el río Corinto y, mucho después, en el Futaleufú. El cañón se cubre allí de la bruma que genera este salto, que entre las piedras y la vegetación resalta siempre debido al blanco de su espuma.

El circuito puede demandar unas dos horas, con tiempo para la observación de la flora y la fauna, mediante una caminata de baja dificultad. Aunque el sendero es interpretativo, sólo cuenta con flechas indicadoras de la dirección a seguir y carteles con los nombres de las cascadas y su capacidad en cada mirador -en castellano e inglés-: ocho personas para La Petisa y cinco para Las Mellizas y La Larga.

_DSC7150 (1)El mejor horario es el último antes del cierre -entre octubre y marzo abre de 08 a 20  y de abril a septiembre de 10 a 18- cuando el sol del atardecer brinda un regocijante juego de luces y sombras, tanto al dar de lleno contra los paredones como si se refleja en el agua o filtra en haces entre las hojas.

Precisamente al salir, ya en el ocaso del dia, el puesto del guardafauna, entre los árboles y junto al arroyo que salpica astillas de sol, parece una cabaña de cuentos infantiles.- (CSM)

Gustavo Espeche ©rtiz

(Derechos reservados)

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