El glaciar negro del volcán Tronador

DSCF3441Las nieves que cubren la cúspide del volcán Tronador, de un blanco inmaculado a 3.400 metros de altura, son el origen de los hielos que más abajo conforman el más oscuro de los glaciares: el Río Manso, conocido como Ventisquero Negro. Del mismo color son los bloques de hielo que flotan en el lago que se forma al pie de esta montaña de tres picos en la frontera entre Argentina y Chile, en la provincia de Río Negro.

Las cumbres, así como sus glaciares y cornisas albinos, que sobresalen entre cerros más bajos cubiertos de la profusa vegetación andino patagónica, se ven a mucha distancia desde las vías de acceso tanto terrestres como lacustres, pero es en el último kilómetro cuando aparece la sorprendente formación negra.

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EL HIELO NEGRO

DSCF3477Este particular glaciar desciende del pico Argentino del volcán, que por una lejana erupción que deformó su cumbre tiene otros dos, llamados Chileno e Internacional, según su ubicación en el límite fronterizo. A diferencia de los otros nueve glaciares del Tronador, el Negro es el único que no refleja las típicas vetas azuladas sobre la superficie blanca, sino sólo las penumbras que surgen de sus grietas.

La masa oscura, comprimida entre los paredones de unos sesenta metros de altura, presenta unas placas encrestadas y sinuosas que, con un poco de imaginación, a la distancia hacen ver el lomo de un saurio gigantesco al acecho. Al margen de esa carga de fantasía, una mirada realista también puede ser engañada, ya que de lejos esa lengua parece ser una colada de lava u otro mineral lítico, pero al acercarse sorprende comprobar que es esencialmente hielo.

Sus restos desprendidos forman témpanos que por su color parecen enormes rocas, flotando o -si son muy profundos- varados en el fondo de la laguna natural en forma de hoya,  donde termina este glaciar en retroceso, que es una de las fuentes de las nacientes del río Manso.

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GLACIARES EN MOVIMIENTO

SAM_0882Los diez glaciares del Tronador están en permanente movimiento -en términos geológicos, por lo que esa dinámica es virtualmente imperceptible para el hombre- y bajan como poderosos ríos de hielo que al remedar la superficie de las laderas forman grietas, cascadas y saltos y congelados que paradójicamente parecen detenidos en el tiempo. Aproximadamente a los 2.000 metros de altura, estas masas gélidas cuelgan de cornisas y se las puede ver como los bordes de un mantel desflecado.

Con el correr del tiempo, ese ínfimo movimiento causa todos los años caídas de bloques de hielo de decenas de toneladas desde alturas de hasta 700 metros, que al impactar contra la ladera y deslizarse generan un estruendo similar a una descarga de artillería que conmueve los valles y le dio al volcán el merecido nombre de Tronador.

SAM_0892Estas avalanchas alimentan el glaciar Río Manso, que comprimido entre sus paredones acumula todo el detritus rocoso que se erosiona y desmenuza en la caída y, desparramado por los fuertes vientos, forma un hielo oscuro, saturado de arena y piedras, en el que la luz no puede penetrar. La oscuridad de sus grietas, galerías y cavernas surge entonces a su superficie y la tiñe de penumbras, convirtiéndolo en un capricho único de la naturaleza.

En mayo de 2009, el Glaciar Negro demostró que no estaba tan en retroceso como su clasificación lo indica, y generó un aluvión de piedras, témpanos y barro acabó con el dique que contenía la laguna y en una descontrolada bajada arrastró árboles y animales rumbo al lago Mascardi, además de llevarse un puente sobre el arroyo Blanco.

DSCF3456Ese movimiento ocurrido en la madrugada del 29 de ese mes, cuyo temblor sobresaltó a los pobladores de esa zona del Parque Nacional Nahuel Huapi, generó un cambio en el paisaje, ya que abrió un tajo en la morena que contenía el agua y de la laguna sólo quedó un abra seca. Desde entonces, primero un hilo de agua y luego un arroyo fueron acumulando hielo y piedras hasta formar otro dique que generó la actual laguna, aunque algo más abajo que la anterior.

Meses después fue reconstruido el puente por el que se accede a Pampa Linda, lo que permitió llegar nuevamente a las pasarelas para observar la majestuosidad negra del glaciar. No obstante, el guía del lugar Sebastián de la Cruz, experto en cabalgatas y trekking, comentó oportunamente a CSM que el alud fue causado por una sobreacumulación de agua luego de intensas lluvias, “así que si vuelve a llover mucho y los témpanos presionan la morena, podemos tener otro alud, eso es como una espada de Damocles que tenemos”.

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ACCESOS

LSAM_0875a base de partida hacia el Ventisquero Negro es el valle de Pampa Linda, donde hay un puesto de guardaparques. Desde allí parten quienes escalan los picos del Tronador y puntos intermedios, realizan caminatas sobre el glaciar o descienden a sus oscuras y heladas entrañas, además de los que se dedican al senderismo o paseos en bicicleta o a caballo por las arboladas laderas.

Todo el valle se encuentra enmarcado por los bosques nativos, en los que destacan las lengas y los cohíues, y cuyos estrechos y sinuosos caminos de acceso tienen horarios definidos para ascender y descender.

DSCF3415La mayoría de los turistas llega al ventisquero desde San Carlos de Bariloche, por la Ruta 258, en su primera parte asfaltada y en muy buen estado permite un viaje relajado con el paisaje del lago Gutiérrez a la derecha, en un paisaje dominando por el Cerro Catedral.

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Al llegar al Lago Mascardi se debe pasar por el puesto del guardaparques para pagar la entrada al Parque Nacional Nahuel Huapi. Desde allí se continúa por un camino de ripio –que en realidad es la Ruta Provincial 82- que se debe tansitar en un solo sentido: desde la mañana y hasta poco después del mediodía hacia el Cerro Tronador; luego, a la inversa.  

DSCF3463Antes de cruzar el puente sobre el río Manso, la hay una bifurcación, también de ripio, que es la Ruta 81, por la que se puede hacer una excursión a la Cascada de los Alerces, un salto de agua de ese río de una veintena de metros de altura en medio de un bosque con predominio de alerces, que forma una hoya de aguas cristalinas en la base. Si se sube a la parte alta de la cascada, se tiene una vista panorámica del lago Mascardi, la laguna de Los Moscos y el cercano cámping Los Rápidos, junto a la ruta.

También existe la posibilidad de llegar mediante una navegación de casi una hora por el Mascardi, donde desde lejos se pueden ver los tres picos nevados reflejados en el espejo de agua. Se desembarca en Pampa Linda, donde que hay dos campings, una hostería y un puesto de comidas.

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El ventisquero dista ocho kilómetros del valle de Pampa Linda, un tramo que se puede recorrer en vehículo o a caballo, aunque los mil metros finales hasta las pasarelas sólo a pie. Ante el constante retroceso del glaciar, cuando se reconstruyeron las pasarelas, fueron ubicadas aún más cerca de su lengua negra, brillante y, sobre todo, única. – (CSM)

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Gustavo Espeche ©rtiz

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